lunes, 16 de febrero de 2009

Lettre à personne


Dile que se vaya, si eso, dile que se marche y desaparezca. Que entre mi soledad y recuerdos no hay sitio para ella, que en mi cabeza hay demasiados pensamientos que merecen ser pensados, y últimamente solo pienso en su belleza. Que se larguen, ella y sus risas y sonrisas, que tanto me hacen reír y sonreír. Y sus besos, sus besos con sabor a vodka o a anís que nublan mis sentidos y hacen correr al tiempo, porque sin ella el tiempo nunca corre tanto, apenas pasa, y me deja tocarlo, observarlo lentamente, mirar como vienen los minutos, los segundos, los días…
Invéntate algo si quieres, dile que he muerto, pero que no sepa que fue por la falta de su aire. O que me he ido a un lugar alejado de todo, pero que no se entere es mi alma, solo hazle saber que no debe buscarme.
Si, eso será lo mejor, que me olvide y ya esta. Y por Dios, que no recuerde el naranja de los amaneceres, yo por mi parte, intentare olvidar el azul de sus ojos, para compensar los olvidos, y los recuerdos estén en equilibrio.
Si llora, que lo dudo, no seques sus lagrimas con mentiras, no, eso no. Que se las seque el tiempo y la evaporación de sus sentimientos, que se las lleve el viento al igual que se llevo mis palabras, pero que ambas no se encuentren, no vaya a ser que sus lagrimas oigan y vayan a contarle lo que dicen, y quieran quedarse con ella. Eso no lo soportaría.
¿Que si me importa? Claro que me importa, por eso mismo quiero que aleje…

sábado, 14 de febrero de 2009

Question piège

¿Que le digo a tus te quiero? Si, en realidad, yo nunca los quise, o por lo menos no tanto como ellos a mi.
¿Como les hago saber? Saber que sus siempres eran imperfectos, pues nunca significaron siempre, y que siempre significaron "hasta mañana". Hasta mañana, es lo unico que yo puedo prometer, mañana, pero mañana es poco tiempo, al menos para ti.
¿Por que se siguen nublando mis amaneceres? Supongo, que por la misma razon de que no me gusta la luna, aunque es mas facil decir que algo no gusta a admitir que nos da miedo, o echarle la culpa a las nubes de que el sol no se vea.
¿Que gano yo preguntando estas cuestiones absurdas? ¿Admitir que tengo miedo a los te quiero y a lo que sigue después de mañana? No, yo nunca diria eso, y si intento hacerlo, el orgullo me tapara la boca para que mis palabras no las oiga el viento. No, la culpa es de la luna, del tiempo y mia, por no haberte dicho antes “yo no te quiero”.