-¡¿Qué quieres ahora?! ¡¿Qué demonios quieres ahora?!
-Vivir. Yo quiero vivir, vivir. Que mi cuerpo se encuentra muerto, yerto, falto de vida y ausente de sentimientos; si no te halla a cada momento.
>>Vivir. Yo quiero vivir, vivir, Johanna, vivir. Dame el aliento que me hace falta para seguir respirando. Golpea mi pecho con la ira de tus besos para que mi corazón siga funcionando. Levántame de un manotazo y sé capaz de mirar las lágrimas que ahora corren por mi cara, que son las lágrimas que anoche caían en tu almohada y no pude consolar.
>>Vivir. Yo quiero vivir, vivir. Correr hasta que me falte el aire y los pulmones me duelan del esfuerzo; seguir corriendo aunque latidos palpiten tenazmente en mis oídos y ensordezcan mis pensamientos, y mi garganta, seca y tirante, se cierre por la ansiedad de no encontrar oxígeno. Caer sobre mis tiritantes rodillas por el profundo agotamiento, y, aún con la vista nublada de impotencia, ser capaz de encontrarte para acariciar tu cuerpo como se merece.
>>Vivir, sí. Eso quiero. Quiero beber de tus celos hacia el resto, lamer hasta la última gota de ellos para asegurarme de que no te quedan dudas de que lo que yo siento es sincero; alimentarme de tu conformismo disfrazado de inconformidad y modernidad, que solo esconden a una niña asustada sin capacidad amar; dormirme acomodado entre mechones de tu pelo teñido de tantos colores como necesidades de cambios has tenido en tu triste vida, llena de decepciones que tú misma te has buscado y creado.
>>Vivir recorriendo y midiendo cada arco de cada curvatura que tiene tu cuerpo, siguiendo sus líneas con las yemas de mis dedos, aprendiéndomelas con cada movimiento tuyo entre mis sábanas, recordando cada poro, cada imperfección, cicatriz, hendidura, golpe, huella, arañazo, rasgo, pliegue, arruga, saliente y descamación que tenga; y releerlos cada noche una y otra vez hasta que los ojos se me salten, para algún día poder explicarte porqué los encuentro irresistiblemente irritantes al placer controlado y a lo humanamente aceptado.
>>Vivir, solo eso. Vivir, pero al lado de la acidez de tus comentarios y la amargura de tus miradas, de la perfección de tus fallos y lo pedante de tus escritos y lo repetitivo de sus personajes, que sin embargo leo con afán para tener una razón para hablarte.
>>Quiero eso, o sino, no quiero nada, Johanna…
miércoles, 15 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
